viernes, 20 de febrero de 2026

¿Se está convirtiendo la República Dominicana en refugio opaco del dinero irregular del PSOE?


En los últimos años, la República Dominicana ha pasado de ser, para muchos españoles, sinónimo de playas y turismo a convertirse en un nombre recurrente en determinados debates políticos. En redes sociales, tertulias y algunos medios digitales se repite una pregunta incómoda: ¿se está transformando la isla en un refugio para ocultar dinero irregular vinculado al Partido Socialista Obrero Español?

La sospecha surge de la coincidencia de varios elementos: relaciones personales y profesionales entre dirigentes socialistas y autoridades dominicanas, presencia de antiguos cargos públicos españoles trabajando en el país caribeño y la percepción de que ciertos entornos ofrecen mayor discreción financiera que otros.

Es un hecho que la República Dominicana ha reforzado en la última década su papel como destino de inversión inmobiliaria y empresarial para capital extranjero, incluido el español. También lo es que figuras vinculadas al entorno socialista han desarrollado actividades profesionales allí, ya sea como asesores, consultores o intermediarios. 

La República Dominicana no es, en términos formales, un paraíso fiscal clásico como los que tradicionalmente figuran en listas negras internacionales. Ha firmado acuerdos de intercambio de información y forma parte de mecanismos multilaterales contra el blanqueo. 

En el fondo, la pregunta revela algo más profundo que una posible trama financiera: la erosión de la confianza pública. Cuando una parte significativa de la ciudadanía está dispuesta a creer que un partido en el Gobierno podría estar desviando dinero a miles de kilómetros, el problema no es solo jurídico, sino institucional. La credibilidad se resiente, y cualquier vínculo internacional se convierte en sospecha.

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