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El periodista Isaac Blasco presenta en esRadio "Zapatero en la diana de Trump", un libro que analiza los vínculos del expresidente con el narcoestado.
Durante demasiado tiempo, José Luis Rodríguez Zapatero ha logrado proyectar la imagen de un expresidente dedicado a la mediación internacional y al diálogo. Sin embargo, esa narrativa empieza a resquebrajarse conforme aparecen investigaciones judiciales, documentos, testimonios y publicaciones que sitúan su actividad política y empresarial bajo un foco cada vez más intenso, no solo en España, sino también fuera de nuestras fronteras.
Las revelaciones de Isaac Blasco en "Zapatero en la diana de Trump" añaden un elemento especialmente significativo: la supuesta vigilancia que las autoridades estadounidenses habrían mantenido sobre el expresidente desde 2020, e incluso antes, debido a su estrecha relación con el régimen venezolano y a su papel en determinadas operaciones internacionales. Si esa tesis termina confirmándose, significaría que Washington dejó hace años de considerar a Zapatero un simple exdirigente europeo para verlo como un actor con influencia en escenarios de interés estratégico.
No conviene olvidar que Estados Unidos lleva décadas persiguiendo redes internacionales de corrupción, narcotráfico y blanqueo de capitales cuando afectan a su seguridad nacional o a su sistema financiero. En ese contexto, las conexiones con el chavismo siempre han ocupado un lugar prioritario para las agencias norteamericanas. Si un expresidente español aparece vinculado, aunque sea indirectamente, a esas investigaciones, el asunto trasciende por completo la política nacional.
Lo verdaderamente preocupante no es solo la situación personal de Zapatero. Lo inquietante es el daño institucional que supondría que un antiguo jefe del Gobierno español acabara convertido en objeto de investigaciones internacionales por sus relaciones con uno de los regímenes más cuestionados del continente americano. España perdería credibilidad diplomática y vería deteriorada su imagen exterior.
Naturalmente, cualquier persona merece la presunción de inocencia. Una investigación no equivale a una condena, y las responsabilidades solo pueden establecerse mediante resoluciones judiciales. Pero esa presunción no impide formular preguntas políticas legítimas. ¿Por qué un expresidente democrático ha dedicado tantos años a respaldar públicamente a un régimen acusado de violaciones sistemáticas de los derechos humanos? ¿Por qué ha mantenido una implicación tan intensa en Venezuela mientras evitaba cualquier crítica relevante a sus dirigentes? Son interrogantes que la opinión pública tiene derecho a plantear.
Las palabras atribuidas a Blasco —«es difícil que se escape»— reflejan la confianza del autor en la solidez de las investigaciones que describe, no una conclusión judicial. Precisamente por ello, conviene distinguir entre las tesis de un libro periodístico y los hechos que puedan acreditarse en los tribunales. Pero también sería un error descalificar esas investigaciones únicamente por su impacto político. La historia demuestra que muchas de las grandes tramas de corrupción comenzaron siendo simples investigaciones periodísticas.
Si finalmente las pesquisas nacionales e internacionales convergen y logran acreditar responsabilidades penales, España afrontaría uno de los mayores escándalos políticos de su historia democrática. Si, por el contrario, las acusaciones no prosperan, será igualmente necesario explicar por qué un expresidente ha acumulado durante años semejante volumen de sospechas y controversias.
En una democracia sólida, nadie debería quedar protegido por el prestigio del cargo que ocupó ni ser condenado por anticipado. Lo único inaceptable sería impedir que la verdad se conozca. Porque la confianza de los ciudadanos en las instituciones depende, precisamente, de que el poder responda ante la ley con la misma exigencia que cualquier otro ciudadano.
Conversaciones con Jesús - 1ª parte
https://www.bubok.es/libros/285416/conversaciones-con-jesus









