![]() |
| Zapatero |
La respuesta corta es no. La larga es más inquietante: no es miedo, es cálculo.
El silencio como estrategia política
Zapatero nunca fue un político de impulsos ni de excesos verbales. Su estilo siempre se basó en una combinación de ambigüedad, tono moralizante y silencios oportunos. Cuando habla, lo hace porque cree que controla el marco. Cuando calla, es porque sabe que ese control se ha perdido.
Hoy, hablar le perjudica.
Cada vez que Zapatero reaparece, se reabre un debate que a la izquierda le incomoda: su papel como intermediario internacional, su cercanía con regímenes autoritarios y su insistencia en presentarse como mediador neutral allí donde los hechos desmienten ese relato. El silencio evita preguntas incómodas, titulares peligrosos y archivos que muchos prefieren no desempolvar.
Venezuela: el elefante en la habitación
El principal motivo de su desaparición tiene nombre propio: Venezuela. Zapatero ha vinculado su prestigio político a un proceso que ha terminado en fraude, represión y descrédito internacional. Cada aparición pública suya reactiva críticas, informes, testimonios de opositores y acusaciones de blanqueamiento del régimen chavista.
No es que no tenga respuesta. Es que no hay respuesta convincente.
Y Zapatero lo sabe.
Un activo que se ha convertido en lastre
Durante años, parte de la izquierda mediática construyó el mito del Zapatero dialogante, humanista, éticamente superior. Ese relato funcionó mientras el contexto ayudaba. Hoy está agotado. Su figura ya no suma, resta. Recuerda errores del pasado, cesiones polémicas y un modelo político que muchos prefieren dejar atrás.
Por eso su silencio también protege al Gobierno actual. Zapatero no moviliza voto, no genera entusiasmo, no aporta credibilidad. Su presencia activa a los críticos y desmoviliza a los tibios. En campaña permanente, desaparecer es un favor.
El refugio cómodo del expresidente
Zapatero nunca se ha sentido cómodo en la confrontación dura ni en escenarios hostiles. No es un polemista ni un combatiente político. Cuando el clima se vuelve adverso, opta por retirarse, dejar que otros asuman el desgaste y esperar tiempos mejores.
No es cobardía personal. Es instinto de conservación.
¿Volverá a aparecer?
Sí. Zapatero siempre vuelve cuando el terreno está despejado. Cuando puede reaparecer como "voz serena", sin repreguntas incómodas, sin periodistas molestos, sin víctimas que contradigan su relato. Volverá cuando hablar vuelva a ser rentable.
Hasta entonces, el silencio.
Zapatero no ha desaparecido por miedo. Se ha escondido porque sabe que hoy decir algo sería peor que callar. Y en política, a veces, el silencio no es ausencia: es confesión.

No hay comentarios:
Publicar un comentario