sábado, 17 de enero de 2026

Maduro cayó, pero la dictadura sigue: El papel secreto de Cuba en Venezuela

La reciente caída de Nicolás Maduro —capturado por fuerzas estadounidenses en Caracas el 3 de enero de 2026— ha sido uno de los giros más dramáticos de la historia contemporánea de América Latina. 

La operación, denominada "Determinación absoluta" por Washington, marcó un golpe de enorme envergadura contra el régimen chavista y desató una ola de reacciones geopolíticas en toda la región. 

Sin embargo, pese a este acontecimiento histórico, muchos analistas coinciden en que la dictadura —o al menos sus estructuras más duraderas— no ha desaparecido del todo, y uno de los factores clave para entender por qué es la influencia histórica y encubierta de Cuba en Venezuela.

La alianza entre Cuba y Venezuela data de varias décadas, intensificándose significativamente durante los gobiernos de Hugo Chávez y consolidándose con Maduro. Lo que inicialmente se presentó como un intercambio ideológico se transformó en una relación funcional profunda: mientras Venezuela proveía petróleo subsidiado que ayudó a sostener la economía cubana, Cuba aportaba asesoramiento político, seguridad e inteligencia a Caracas.

Investigaciones y exfuncionarios —tanto opositores como expertos— han señalado que agentes cubanos estuvieron incrustados en las principales instituciones de seguridad venezolanas, incluyendo servicios de inteligencia y la estructura militar, actuando como soporte fundamental para la supervivencia del régimen.

La captura de Maduro puede interpretarse, en términos inmediatos, como la derrota del rostro más visible del chavismo. Sin embargo, varias fuerzas internas —desde redes de poder político hasta aparatos de seguridad incrustados— no desaparecen de la noche a la mañana. Además:

1. La dictadura tenía estructuras transnacionales.

No hablamos solo de un líder carismático o de una familia en el poder, sino de un sistema que funcionaba como una organización político-criminal extendida. Actores como Cuba (junto con Rusia u otros aliados) habrían sido parte de este soporte, colaborando no solo mediante aceite y personal técnico, sino fortaleciendo la capacidad de represión, vigilancia y control social.

2. Venezuela era más que una suma de petróleo y política.

Para el régimen cubano, Venezuela representaba vitalidad económica: suministro energético que alimentó la economía isleña y mitigó crisis crónicas. La caída de Maduro podría generar una crisis energética severa en La Habana, intensificando presiones internas y transformando el equilibrio de poder en la isla.

3. La caída de una figura no garantiza el cambio inmediato.

La extracción de Maduro ha sido vista, incluso por analistas extranjeros, como un acto que abre muchas preguntas sobre el futuro de Venezuela. ¿Habrá una transición democrática auténtica o simplemente un cambio de nombres sin desmontar las estructuras represivas? ¿Se transformarán las instituciones o seguirán operando bajo lógicas autoritarias? Muchas voces señalan que el simple hecho de remover a un líder no borra décadas de prácticas políticas autoritarias.

La reacción internacional —especialmente desde La Habana— ha sido de consternación y movilización tras la captura de Maduro. El gobierno cubano no ha observado pasivamente los acontecimientos: ha organizado manifestaciones masivas, clamado contra lo que consideran una agresión imperialista y reafirmado su postura de soberanía frente a Estados Unidos.

Esto revela dos cosas:

1. Cuba no era un aliado casual, sino un actor con intereses fuertemente entrelazados con la supervivencia del régimen venezolano.

2. La caída de Maduro impacta también la estabilidad del gobierno cubano, no solo por razones políticas, sino por las consecuencias económicas directas de perder un socio estratégico.

La caída de Maduro ha sido, sin duda, un hecho histórico. Pero la eliminación de un líder no es lo mismo que la disolución de un sistema autoritario. 

Las redes de poder, la estructura de la seguridad, los intereses transnacionales y la inercia institucional no desaparecen con una acción militar o una detención.

El papel secreto de Cuba en Venezuela no solo explica parte de la durabilidad del chavismo, sino también por qué el futuro de Venezuela y de la región está lejos de estar asegurado. 

Derribar a un hombre es un paso; desmantelar una dictadura requiere tiempo, cambios estructurales, y mucho más que la captura de su figura principal.

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