![]() |
Dos delincuentes en apuros. |
Washington ha empezado a rastrear de manera sistemática los vínculos del expresidente español con el régimen de Nicolás Maduro, y lo que emerge no es la imagen de un árbitro neutral, sino la de un colaborador funcional del chavismo.
Desde 2014, Zapatero ha desempeñado un papel central en los procesos políticos venezolanos, especialmente en supuestas negociaciones entre el régimen y la oposición. Lejos de facilitar una transición democrática, su intervención ha coincidido —y para muchos ha contribuido— con la consolidación del poder de Maduro.
Elecciones cuestionadas, diálogos estériles y acuerdos sin consecuencias reales han servido, en la práctica, para ganar tiempo y legitimidad internacional a una dictadura cada vez más aislada.
Las acusaciones más graves apuntan a la posible implicación de Zapatero en negocios lucrativos en Venezuela, particularmente en sectores estratégicos como el petróleo y el oro.
No se trata solo de afinidad ideológica o de diplomacia paralela, sino de presuntos intereses económicos que explicarían su defensa persistente del régimen chavista, incluso cuando la represión, el fraude electoral y la crisis humanitaria eran ya evidentes.
En este contexto, comienzan a circular rumores cada vez más insistentes sobre posibles sanciones financieras por parte de Estados Unidos, e incluso sobre la eventual emisión de órdenes de arresto internacional si se acreditara su participación directa en operaciones ilegales o en el sostenimiento económico del régimen.
Otro elemento que agrava la situación es la aparición del nombre de Zapatero en conexiones con la aerolínea Plus Ultra, rescatada con fondos públicos españoles en medio de sospechas de corrupción y de vínculos con capital venezolano.
Este episodio refuerza la percepción de una red de relaciones opacas entre el chavismo y determinadas élites políticas europeas, con España como uno de los nodos principales.
La figura del "mediador de paz" se desvanece, sustituida por la de un expresidente atrapado en sus propias alianzas. Si las investigaciones avanzan y las sanciones se materializan, el impacto sobre el legado político de Zapatero será devastador. Pero no solo eso: también podrían verse seriamente comprometidas sus finanzas personales y su libertad de movimiento internacional.
El desmoronamiento de los vínculos de Zapatero con el régimen de Maduro no es un accidente ni una persecución ideológica, sino la consecuencia lógica de años de connivencia, silencios calculados y legitimación de una dictadura. El tiempo del relato edulcorado parece haber terminado. Ahora empieza el de las preguntas incómodas y, quizá, el de las responsabilidades.

No hay comentarios:
Publicar un comentario