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Cuando se analizan los datos con frialdad, el resultado es claro y poco discutible: el avión es el medio de transporte más seguro que existe.
La clave para entender la seguridad en el transporte no está en el número absoluto de accidentes, sino en una métrica mucho más justa: muertes por pasajero-kilómetro recorrido. Es decir, cuántas personas fallecen en relación con la distancia recorrida y el volumen de viajeros.
Bajo ese criterio —el que utilizan organismos internacionales de transporte— el ranking es contundente.
El avión: el más seguro de todos
La aviación comercial encabeza la lista de forma indiscutible. Volar es hoy una actividad sometida a:
• controles técnicos extremos,
• mantenimiento permanente,
• formación rigurosa de pilotos y tripulaciones,
• y una supervisión internacional constante.
Los accidentes aéreos son rarísimos, pero cuando ocurren son espectaculares, concentrados y mediáticamente demoledores. Esa visibilidad distorsiona la percepción pública. Paradójicamente, millones de vuelos despegan y aterrizan cada año sin ningún incidente.
El tren: muy seguro, pero no infalible
El segundo medio más seguro es el tren, especialmente la alta velocidad. Viajar en tren sigue siendo una de las opciones más fiables, siempre que exista:
• inversión sostenida en infraestructuras,
• mantenimiento adecuado de vías y sistemas de señalización,
• y una gestión técnica profesional, no politizada.
Cuando fallan estos elementos, el riesgo aumenta. No por el tren en sí, sino por la dejación humana y administrativa.
Autobús y coche: el peligro cotidiano
El autobús es más seguro de lo que suele creerse, especialmente frente al coche privado. El conductor profesional y la menor velocidad media juegan a favor.
El coche, en cambio, es el gran asesino silencioso del transporte moderno. La mayoría de las muertes por desplazamiento se producen en carretera, pero como suceden de una en una, lejos de las cámaras, apenas generan debate.
Y si hay un claro perdedor en seguridad, ese es la motocicleta: el riesgo de muerte es varias decenas de veces superior al del coche.
Cuando el miedo manda más que los datos
El ser humano teme aquello que no controla y minimiza lo cotidiano. Por eso:
• volar da miedo, aunque sea lo más seguro;
• conducir tranquiliza, aunque sea lo más peligroso.
La seguridad real no se mide por titulares ni por emociones, sino por datos acumulados durante décadas.
Conclusión
Si la pregunta es objetiva y no ideológica, la respuesta es clara:
El medio de transporte más seguro del mundo es el avión.
En tierra, el tren ocupa el primer puesto.
Todo lo demás es ruido, percepción y, demasiadas veces, manipulación interesada del miedo.

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