viernes, 29 de mayo de 2026

Junts también da por muerta la legislatura y exige elecciones a Sánchez

—Descanse en paz. 
—Amén.

La legislatura de Pedro Sánchez atraviesa uno de sus momentos más delicados. A las dificultades parlamentarias, la creciente presión judicial sobre personas vinculadas al PSOE y el desgaste político acumulado durante los últimos meses se suma ahora un nuevo problema para La Moncloa: sus propios socios empiezan a comportarse como si el final del mandato fuera una cuestión de tiempo.

Tras las declaraciones del PNV reclamando un adelanto electoral, ha sido Junts per Catalunya quien ha elevado la presión sobre el presidente del Gobierno. La portavoz de la formación independentista en el Congreso, Míriam Nogueras, ha dejado claro que la situación actual resulta insostenible y que la continuidad de la legislatura carece de sentido político.

El mensaje es especialmente relevante porque procede de uno de los socios cuya aritmética parlamentaria resulta imprescindible para la supervivencia del Ejecutivo. Cuando quienes sostienen al Gobierno comienzan a hablar en términos de agotamiento político, el problema deja de ser una cuestión de oposición para convertirse en una crisis de confianza dentro de la propia mayoría que permitió la investidura.

Junts observa con preocupación el constante goteo de informaciones judiciales que afectan al entorno socialista. Cada nueva revelación erosiona la credibilidad del Ejecutivo y dificulta la defensa pública de los acuerdos alcanzados con Sánchez. La sensación de provisionalidad se extiende por el Congreso y cada votación importante se convierte en una negociación de alto riesgo.

La formación de Carles Puigdemont ha demostrado durante toda la legislatura una enorme capacidad para maximizar su influencia política. Precisamente por ello, sus mensajes rara vez son improvisados. Cuando Junts habla de agotamiento o cuestiona la continuidad del Gobierno, lo hace porque percibe que el coste de sostener a Sánchez podría superar los beneficios obtenidos hasta ahora.

La coincidencia con el PNV no es casual. Ambas formaciones representan sensibilidades políticas muy distintas, pero comparten una misma lectura: la legislatura se encuentra en una fase de deterioro acelerado. Si dos de los socios más importantes del Ejecutivo empiezan a plantear abiertamente la necesidad de acudir a las urnas, es porque consideran que el ciclo político iniciado tras la investidura se acerca a su fin.

Desde La Moncloa se insiste en que la intención es agotar la legislatura hasta 2027. Sin embargo, la política española ha demostrado repetidamente que los calendarios oficiales suelen quedar subordinados a la realidad parlamentaria. Un Gobierno puede tener voluntad de resistir, pero necesita disponer de una mayoría estable para hacerlo.

La pregunta ya no es únicamente si Pedro Sánchez desea seguir gobernando hasta el final del mandato. La cuestión es si dispone de los apoyos necesarios para lograrlo. Y cada vez son más las voces, incluso entre quienes facilitaron su continuidad en el poder, que consideran que la respuesta es negativa.

Cuando los socios empiezan a preparar el escenario posterior, cuando hablan de elecciones en lugar de estabilidad y cuando la legislatura se percibe más como una etapa amortizada que como un proyecto de futuro, el desenlace suele ser una cuestión de tiempo. Junts acaba de enviar una señal inequívoca: para una parte creciente de la mayoría de investidura, la legislatura ya está políticamente muerta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario