La guerra ya no siempre necesita soldados, tanques o misiles para desestabilizar a un Estado. Basta con desinformación, ciberataques, presión económica o el manejo deliberado de flujos migratorios. Es lo que expertos y organismos internacionales llaman "guerra híbrida": una confrontación en la que las fronteras entre seguridad, política y vida cotidiana se difuminan hasta hacerse casi invisibles..jpg)
La guerra híbrida llega a Ceuta.
Qué entienden los especialistas por guerra híbrida
La OTAN define las amenazas híbridas como una combinación de medios militares y no militares, encubiertos y abiertos, entre los que incluye la desinformación, los ciberataques y la presión económica. El concepto no es nuevo —se popularizó tras la anexión de Crimea en 2014— pero se ha vuelto más visible en los últimos años, a medida que países europeos, la OTAN y diversas agencias de seguridad advierten de su avance.
Estas tácticas operan en lo que los analistas denominan la "zona gris", un espacio intermedio entre la competencia ordinaria entre países y el conflicto armado abierto. Allí se combinan ciberataques contra infraestructuras críticas, campañas de desinformación, sabotajes a redes energéticas o cables submarinos, y —cada vez con más frecuencia— la manipulación de flujos migratorios y crisis humanitarias como instrumento de presión política. Uno de los rasgos que más preocupa a los gobiernos occidentales es la dificultad de atribución: determinar con certeza quién está detrás de una campaña puede llevar meses, lo que permite a los Estados agresores actuar bajo una negación plausible.
El caso Ceuta, bajo la lupa judicial
España vive ahora mismo un episodio que ilustra estas dinámicas. La Audiencia Nacional ha abierto una investigación penal sobre la entrada masiva de migrantes registrada en Ceuta los días 30 y 31 de julio, cuando cerca de 80.000 personas cruzaron desde Marruecos hasta la ciudad autónoma, en un episodio que dejó más de 80 fallecidos.
La magistrada instructora, María Tardón, ha admitido a trámite varias querellas e investiga una posible organización criminal, un delito contra la paz o la independencia del Estado, y otro contra los derechos de los ciudadanos extranjeros conectado con las muertes por homicidio imprudente. Según su auto, de 26 páginas, los hechos pudieron constituir una operación coordinada que trasciende una crisis migratoria convencional, presuntamente planificada en territorio extranjero.
Lo más relevante del caso es que la jueza vincula explícitamente lo ocurrido con las tácticas propias de la guerra híbrida. Su resolución sostiene que la entrada masiva pudo utilizarse como una herramienta de "guerra híbrida" o "zona gris", en la que un Estado emplea mecanismos no convencionales para presionar a otro sin recurrir a un conflicto armado formal, con el objetivo de alterar la vida y los derechos de los ciudadanos de toda una ciudad autónoma. El auto añade que las imágenes recopiladas por la Policía Nacional muestran una actitud de las fuerzas marroquíes que, a juicio de la magistrada, supera la simple permisividad, sin que se observara ningún intento serio de contener a la multitud en la frontera.
Un patrón que se repite en Europa
El caso de Ceuta no es un fenómeno aislado. En las últimas semanas, varios gobiernos europeos han denunciado episodios similares atribuidos a otros actores estatales. Alemania, por ejemplo, ha vinculado el despliegue de drones cargados de explosivos con un patrón ya conocido de operaciones híbridas que combinan tácticas militares y no militares para ejercer presión sin llegar a un conflicto abierto, mientras que países como Polonia, Dinamarca o Suecia han denunciado sabotajes, incursiones de drones y campañas de desinformación en su territorio.
Lo que distingue el episodio de Ceuta es que, por primera vez en España, un tribunal formula esta hipótesis con rango de investigación judicial, abriendo la puerta a que la instrumentalización migratoria se juzgue no como un problema de gestión fronteriza, sino como un presunto ataque a la integridad territorial del Estado. El desenlace de la causa podría sentar un precedente relevante sobre cómo el derecho penal español responde a este tipo de amenazas del siglo XXI.
jueves, 10 de septiembre de 2026
Claves de la guerra híbrida: la investigación de Ceuta reabre el debate
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