La referencia del juez Peinado a Bettino Craxi al decidir mantener la retirada del pasaporte de Begoña Gómez se basa en un precedente histórico italiano: la fuga del antiguo primer ministro socialista a Túnez durante el escándalo de corrupción conocido como Tangentopoli. 
Bettino Craxi en Túnez.
Conviene explicar qué ocurrió realmente.
Bettino Craxi fue secretario general del Partito Socialista Italiano y presidente del Gobierno italiano entre 1983 y 1987. Fue uno de los políticos más influyentes de la llamada Primera República italiana. Durante su etapa al frente del Ejecutivo impulsó una política exterior activa y consiguió una etapa de crecimiento económico, pero también quedó asociado posteriormente a un sistema de financiación irregular de los partidos políticos.
En 1992 comenzó en Italia una gran investigación judicial llamada Mani Pulite ("Manos Limpias"), dirigida principalmente desde Milán por magistrados como Antonio Di Pietro. La investigación reveló una red generalizada de sobornos relacionados con contratos públicos y financiación ilegal de partidos. El escándalo provocó la desaparición de buena parte de los partidos tradicionales italianos.
Craxi se convirtió en el símbolo más visible del sistema cuestionado. Fue acusado de corrupción y de financiación ilícita del Partido Socialista Italiano. Él negó haber cometido enriquecimiento personal y sostuvo que el sistema de financiación ilegal afectaba a todos los grandes partidos italianos de la época, no únicamente al suyo.
Cuando la presión judicial aumentó y perdió su inmunidad parlamentaria, Craxi abandonó Italia en 1994 y se instaló en Hammamet (Túnez), donde tenía una residencia y donde recibió protección política del régimen tunecino de Zine El Abidine Ben Ali. Allí permaneció hasta su muerte en el año 2000.
La razón fundamental de su salida fue evitar enfrentarse en Italia a los procesos judiciales y a las condenas que posteriormente recibió. Los tribunales italianos lo condenaron por delitos relacionados con corrupción y financiación ilegal de partidos, aunque Craxi mantuvo siempre que era víctima de una persecución política y judicial.
La importancia del caso Craxi para el juez Peinado no está en comparar necesariamente los hechos judiciales, sino en utilizarlo como ejemplo de un riesgo procesal: una persona sometida a una investigación puede abandonar el país si existen incentivos suficientes para ello.
En el caso Craxi, el temor a la fuga terminó materializándose: huyó antes de que la justicia italiana pudiera ejecutar las consecuencias de sus procedimientos. Por eso, en algunos procesos posteriores los jueces han considerado que la retirada del pasaporte puede ser una medida preventiva para garantizar que el investigado permanezca a disposición judicial.
La referencia histórica tiene una carga política evidente porque Craxi es una figura extremadamente controvertida en Italia: para unos fue un dirigente modernizador víctima de una justicia excesiva; para otros fue el máximo representante de una época de corrupción política.
Por tanto, invocar a Craxi no significa afirmar que cualquier investigado vaya a huir, sino recordar un precedente en el que un dirigente de enorme relevancia política decidió abandonar su país cuando afrontaba una situación judicial complicada.
El caso Craxi sigue siendo, décadas después, uno de los ejemplos más conocidos en Europa del choque entre poder político, justicia y opinión pública.
miércoles, 8 de julio de 2026
Bettino Craxi: por qué huyó a Túnez y qué relación tiene con el caso Begoña Gómez
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario