En un panorama marcado por la dependencia de las subvenciones públicas y por una evidente pérdida de público, el cine español ofrece de vez en cuando obras que rompen la inercia de la mediocridad. "Los domingos" es una de esas raras excepciones: una película sobria, incómoda y profundamente humana.
La joven actriz Blanca Soroa,
con la directora Alauda Ruiz de Azúa.
La directora, Alauda Ruiz de Azúa, construye una historia que parte de una premisa radical: una adolescente decide ingresar en un convento de clausura. Lo que podría haberse convertido en un relato caricaturesco o ideologizado termina transformándose en un intenso drama familiar.
El núcleo emocional de la película es el enfrentamiento entre Ainara, interpretada por Blanca Soroa, y su tía Maite, encarnada por Patricia López Arnaiz. La tensión entre ambas sostiene el relato: una joven convencida de haber encontrado su vocación frente a una familia incapaz de comprender una decisión que rompe todos sus esquemas.
La gran virtud del film es que evita los maniqueísmos. Aquí no hay buenos ni malos. Solo opiniones enfrentadas, rabia contenida y una profunda frustración ante una situación que nadie logra entender del todo. El espectador no recibe respuestas fáciles, sino preguntas incómodas.
Resulta especialmente llamativo que una directora abiertamente atea haya realizado una obra tan sensible sobre la llamada de Dios. Desde una óptica no creyente, la decisión de Ainara no se presenta como un acto de libertad espiritual, sino como el posible resultado de un vacío afectivo o de una búsqueda desesperada de pertenencia. Sin embargo, esa mirada no se impone como verdad absoluta; se ofrece como una interpretación entre muchas posibles.
Precisamente ahí reside la inteligencia de la película: en su capacidad para observar el fenómeno religioso sin burlas ni condescendencia, pero también sin adhesión devota. La cámara de Ruiz de Azúa se mantiene en una distancia respetuosa, dejando que los personajes respiren y que el conflicto moral se despliegue sin sermones.
En un tiempo en que buena parte del cine subvencionado parece más interesado en transmitir consignas que en contar historias, "Los domingos" demuestra que todavía es posible hacer cine adulto, complejo y honesto.
Por todo ello, Alauda Ruiz de Azúa merece una mención especial. Con esta película confirma que es una de las voces más definitorias y valientes de su generación: una cineasta capaz de abordar un tema profundamente cristiano con una objetividad poco habitual en el cine contemporáneo.
jueves, 5 de marzo de 2026
"Los domingos": una excepción entre la mediocridad del cine subvencionado.
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