martes, 9 de junio de 2026

León XIV defiende la vida ante el Congreso: «Desde la concepción hasta su ocaso natural»

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La visita del papa León XIV a España vivió uno de sus momentos más significativos durante su intervención ante el Congreso, donde pronunció un discurso centrado en la dignidad humana, la defensa de la vida y los fundamentos éticos que, a su juicio, deben sostener toda sociedad democrática.

Ante diputados, senadores, representantes institucionales y numerosas personalidades del mundo académico y cultural, el Pontífice lanzó una pregunta que marcó el tono de su intervención: «Si la vida deja de ser reconocida como un valor fundamental, ¿qué futuro pueden tener nuestras sociedades?».

A partir de esa reflexión, León XIV defendió que la protección de la persona debe extenderse a todas las etapas de la existencia, «desde la concepción hasta su ocaso natural», una formulación que conecta con la doctrina social de la Iglesia y con los llamados «principios no negociables» desarrollados por Benedicto XVI durante su pontificado.

La dignidad humana como fundamento de la convivencia

El Papa advirtió de los riesgos de una cultura que mide el valor de las personas en función de su utilidad, productividad o autonomía. En ese contexto, planteó una segunda cuestión que resonó con fuerza en el hemiciclo:

«¿Puede llamarse plenamente justa una comunidad que deja en la sombra al niño aún no nacido, al anciano, al enfermo, a quien sufre en silencio o a quien depende enteramente del cuidado de los demás?».

Según explicó, la grandeza de una nación no se mide únicamente por sus indicadores económicos o tecnológicos, sino por la manera en que protege a los más vulnerables. La verdadera justicia, afirmó, comienza cuando cada vida humana es reconocida como portadora de una dignidad inviolable.

La herencia cultural española

El discurso también incluyó un amplio reconocimiento a la tradición intelectual española. León XIV recordó la contribución de pensadores, juristas y teólogos que, desde siglos atrás, reflexionaron sobre los derechos humanos, la libertad y la dignidad de la persona.

En particular, destacó el legado de la Escuela de Salamanca y la influencia que ejerció en la construcción del pensamiento político moderno, subrayando que España ha desempeñado un papel decisivo en la defensa de principios que hoy siguen siendo esenciales para la convivencia democrática.

Para el Pontífice, recuperar esa herencia no significa mirar al pasado con nostalgia, sino encontrar en ella herramientas para afrontar los desafíos éticos del presente.

Una ovación histórica

Al concluir su intervención, el Congreso protagonizó una escena que ya forma parte de los momentos más recordados de la visita papal. Los parlamentarios y asistentes se pusieron en pie y dedicaron a León XIV una prolongada ovación que se convirtió en la más larga registrada en la historia de la institución.

El aplauso superó incluso el récord que hasta ahora ostentaba el juramento de la Constitución de la princesa Leonor de Borbón en octubre de 2023, cuando la ovación se prolongó durante tres minutos y medio.

La imagen de un hemiciclo completamente en pie reflejó el impacto de un discurso que trascendió las diferencias ideológicas y que muchos interpretaron como una apelación a los fundamentos humanos compartidos.

Una visita que moviliza a miles de jóvenes

Fuera de las instituciones, la visita del Papa continúa despertando un notable entusiasmo popular, especialmente entre los jóvenes. Es el caso de Lucía Villar, voluntaria en varios de los actos organizados durante estos días y participante en el encuentro celebrado en el estadio Santiago Bernabéu.

«Se ha respirado un ambiente increíble. Se ha notado la energía del Espíritu Santo», explicó la joven, que acudió junto a su hermana y con la pastoral universitaria.

Su testimonio resume el clima vivido durante una visita que ha reunido a cientos de miles de personas y que ha convertido a León XIV en una de las figuras más influyentes del panorama internacional actual. Con un mensaje centrado en la defensa de la vida, la dignidad humana y la cultura del encuentro, el Pontífice ha querido recordar que el progreso auténtico de una sociedad comienza siempre por el reconocimiento del valor de cada persona, especialmente de quienes más necesitan ser protegidos.

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